El género de la crueldad

Fin de semana. Las familias descansan. Los niños sonríen. En las casas reina el ánimo, el ajetreo y el buen humor. Es medio día del domingo en un pueblo del extrarradio de una gran ciudad del Mediterráneo. El Sol brilla con pereza y la temperatura es agradable. Los bares y las tiendas de chuches de la plaza están abiertos y empieza a ser difícil encontrar mesa libre en las terrazas. Las parejas domingueras y los niños chillones se ablentan (aventar) con la brisa por todas partes.

 

–       Buenos días don Ortuño. ¿Qué va a tomar?

–       Un vermut Paco por favor.

–       ¿Blanco o rojo?

–       Rojo, naturalmente, con hielo y aceituna. Ambos hombres cambian una sonrisa cómplice y el camarero se aleja.

Ortuño Esclapez, un padre de familia de cincuenta y un años de edad, ocupa una mesa en la terraza de su bar favorito y se acomoda lo mejor que puede en una silla ancha de listones. Deja varios suplementos dominicales sobre la mesa; despliega uno de los periódicos y se dispone a hojearlo tranquilamente mientras disfruta del calorcillo solar. Junto a la terraza del bar hay un jardincillo que se deshace con pereza de la escarcha y a cuatro pasos más allá, en el cuarto piso, está el domicilio donde vive con su mujer y tres de sus hijos, pero ellos han salido de fin de semana.

El camarero le sirve la bebida dejando la copa sobre el posavasos. Ortuño echa el primer sorbo y se repantinga mirando a su alrededor mientras va pasando las páginas del primer periódico, “La retaguardia”: política internacional, política nacional, opinión, regional, deportes, cultura, ciencia, página de sucesos. Se detiene, da otro pequeño sorbo al vermut y aguza la vista. Lee el lead en negrita de una de las noticias principales del fin de semana:

            “Las mujeres siguen protagonizando, por desgracia, la actualidad en las páginas de sucesos de los medios de comunicación. La capital de España y la ciudad Condal han abierto una comisaría de policía exclusivamente dedicada a recibir e investigar las denuncias presentadas por mujeres maltratadas. Numerosas ciudades de otros puntos de España abren comisarías y servicios de protección semejantes. Algunas de ellas ya dan muestras de no dar abasto. En las primeras veinticuatro horas de servicio se presentaron numerosísimas denuncias y, de ellas, reproducimos extractadas, las siguientes, siempre según fuentes policiales”:

 

No apto para internete

Editado en “Malamarcha producciones s. l.”

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